TERCERA INSEMINACIÓN ARTIFICIAL

TERCERA INSEMINACIÓN ARTIFICIAL

Como me acababa de bajar la regla aproveché para llamar a la clínica y pedir ya la cita para la siguiente ecografía.Ya estábamos metidos en faena como se suele decir, así que ya íbamos a hacerlas todas seguidas. Nosotros habíamos hablado que íbamos a hacer tres intentos de inseminaciones y si no funcionaban ya veríamos como estábamos anímicamente y también económicamente para seguir intentándolo.

El 2 de marzo me citaron y esta vez, como las otras dos veces no había salido bien, decidieron cambiarme la medicación y me quitaron el menopur para mandarme puregón. Esta vez al ser el último intento la verdad es que estaba más nerviosa porque tenía la sensación de que era nuestra última carta y me daba miedo perder la partida. Me lo pinché 3 días y al cuarto fui a la revisión. Tenía 2 folículos en el ovario izquierdo y uno en el derecho y aparte, algunos más pequeños. Parece que mi cuerpo estaba reaccionando demasiado a esa medicación. Me volvieron a citar 2 días después y ese jueves me dijeron que dejara ya el puregón y que me pusiera una inyección de menopur y volviera al día siguiente. Me fui a casa bastante preocupada por la manera en la que estaba yendo ese tratamiento, pero, en fin, no quedaba otra… A la mañana siguiente fuimos a la clínica y en esa revisión se hizo realidad lo que me temía, tenía tantos folículos grandes que me tuvieron que suspender el tratamiento.

Recuerdo que me puse a llorar de la impotencia que me entró. No podía creerme que mi última intentona si siquiera llegara a realizarse. Es una mierda que una inseminación salga mal, pero que después de haberte pinchado y pasado por todo de nuevo, ni siquiera tengas la opción de intentarlo es muy frustrante. Los siguientes días fuero duros. Habíamos agotado nuestras opciones y ya sólo quedaban dos cosas por hacer, rendirnos o intentar organizarnos económicamente para realizarme una fecundación in vitro.

6 días más tarde comencé a sangrar y llamé a la clínica para comentárselo y me dijeron que no me preocupara que entraba dentro de lo normal y que a lo mejor era porque se me iba a adelantar la regla. Esos días posteriores además lo pasé fatal porque tenía muchas náuseas y tuve que tomar cariban. Como estaba acabando el mes y no me bajaba la regla y tampoco tenía indicios de que fuera a hacerlo ya que no tenía ningún dolor, llamé de nuevo a mi médico y me mandaron que tomara unas pastillas que se llaman progevera durante 5 días y al acabar, durante los siguientes 7 días me debería bajar la regla ya. De todos modos, me dijeron que si no me bajaba que se lo comunicara. El día 5 de abril terminé de tomar la última pastilla de progevera y tenía un plazo de 7 días hasta el 13, pero como siempre y para seguir la mala racha, no me bajó. Yo estaba harta ya de que las cosas nunca fueran fáciles para mí. No tenía bastante con haber perdido un ciclo para estar encima preocupada ahora de maldita regla… Qué curioso que el momento más temido de cada tratamiento que era que bajara la regla, fuera en ese momento de lo que más ganas tenía. Llamé para contárselo y me citaron para ir el lunes 16 y hacerme una ecografía a ver qué pasaba. Me dijeron que me iban a mandar tomar la píldora anticonceptiva para regularme los ciclos, pero no llegué a empezar porque esa misma tarde me bajó por fin.Ahora estábamos otra vez en el punto de partida. Desolados… Tristes… No sabíamos si bajarnos ya del coche y abandonar el viaje o, por el contrario, buscar otra ruta diferente que nos llevara donde queríamos llegar.

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