PERIODO DE REFLEXIÓN

PERIODO DE REFLEXIÓN

Y entonces llega ese momento… Ese momento donde explotas… Ese momento donde lo único que pasa por tu  mente es la mala suerte que tienes. Ese momento en el que piensas que no vales para nada y que la ilusión mas grande de tu vida no se va a cumplir .Pasas días sin dormir, agobiada, triste, pensando en cuál es el motivo para que te ocurra a ti todo eso cuando no lo mereces…Lo peor de todo es que todas las pruebas que nos había realizado estaban bien y a día de hoy no se sabía cuál era el problema o la causa para que yo los perdiera o no consiguiera quedarme embarazada con las inseminaciones. No sabíamos que pasaba y el no saber es lo peor que hay, porque cuando te dan un motivo pues al menos sabes porque ocurre, pero así, te vuelves loca…
Sales a la calle y solo ves bebés, madres con carritos o chicas embarazadas y lo peor era cuando me cruzaba con gentuza y pensaba: éstos pueden y yo no, ¿Por qué?Me tuve que tomar un tiempo para asimilar que todo el esfuerzo, tanto físico como económico, no nos había valido para nada. Un tiempo en el que no quería ni salir a la calle para no tener que fingir y poner buena cara o inventarme excusas cuando me dijeran que tenía mala cara u ojeras. O las frases típicas de » te has quedado muy delgada, ¿estás bien?».


Lo peor era que casi todo mi entorno tenía bebes y yo no podía quedar con ellas. Recuerdo que una de mis amigas más cercanas, tuvo por aquel entonces una fiesta de baby shower, que hacen para darle regalitos a la mamá y celebrar la futura llegada del bebé y yo le dije que lo sentía en el alma, pero que no estaba preparada para ir a una fiesta llena de mamás, enseñando fotos de sus hij@s y celebrando lo bonita que es la maternidad. Menos mal que al haber pasado de cerca conmigo todo, lo comprendió y no se enfadó. Además, creo que, si yo hubiera ido, en cierto modo la habría condicionado un poco a ella también.
Lo que menos te apetece es ver la alegría de otras personas por duro que suene. Me volví huraña y egoísta y no me alegraba del bien ajeno, sino que solo pensaba que por qué a todo el mundo le iba bien menos a mí. Porque en ese momento estas obcecada y no ves más allá. No piensas con claridad. Recuerdo que yo ni siquiera quería hablar con mi familia ni amigos, porque me decían las típicas palabras de consuelo que me sonaban a tópico y me daban ganas de mandarlos a todos a la porra. Se que ellos no tenían culpa de nada y solo querían ayudar, y se también que su situación era muy difícil, porque no sabrían que decirme, pero es que todo me sentaba mal. No había consuelo para mí.Recuerdo que ponía la televisión para ver alguna serie o película para distraerme y es que parece que todo se había confabulado contra mí porque en todas salía una embarazada o temas de bebés y las acababa quitando.
También que hacía todo tipo de amuletos de la buena suerte, compraba velas de energía y positividad y hasta una flor de Jericó me dieron a la que le decía unas palabras como mandaba la hoja… Madre mía cuantas tonterías hacemos cuando estamos desesperadas jaja.Al final solo quedaba esperar que el tiempo calmara mi estado de animo y así, poder ver y pensar cual iba a ser nuestro siguiente paso de una manera mas tranquila. Porque como siempre os he dicho, por muy mal que se pusiera el rumbo, no íbamos a cesar en nuestro viaje.

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