LUXACION CONGENITA DE CADERA (ARNES O DOBLE PAÑAL)

LUXACION CONGENITA DE CADERA (ARNES O DOBLE PAÑAL)

Cuando una piensa que lo peor acaba tras el parto y ahí ya se empieza a disfrutar de la maternidad, llegan todos los problemas juntos… Tras el horrible parto y el trato recibido, el día del alta y ya con muchas ganas de irnos a casa, me dicen que le van a hacer una revisión a la niña antes de salir y cuál es nuestra sorpresa, cuando nos dice la médica que tiene que hablar con nosotros porque le ha visto a la niña algo raro en una cadera, algo que al moverle las piernas parece sonar como un «click» y que esperemos en la habitación porque iba a mandar a un traumatólogo para que la viera bien. Imaginaros con el malestar físico con el que ya de por si estaba yo y la niña sin comer nada desde el parto, venga a llorar y de repente nos dicen eso…
Al rato llegó un traumatólogo y la tumbó para explorarla y empezó a moverle las piernitas y a ponerle de ciertas posiciones que para ellos son normales, pero yo estaba pasándolo fatal de ver esos meneos que le estaban dando. Y cuando terminó nos dijo que tenía mal una parte de la cadera y que al moverle las piernitas notaba que no estaba bien porque la notaba que no encajaba como debería. Nos comentó que tenía pinta de ser una luxación congénita de cadera y nos dijo que nos citaba unos días después porque quería verla bien en su consulta. A partir de ahí comenzó el cachondeo.
Asistimos unos días después a la consulta y no estaba él, de modo que nos vio otro traumatólogo distinto. Como no lo vio claro tras la exploración, nos dijo que nos citaban para hacerle una ecografía y así verlo todo mejor. Esos días los pasé super nerviosa pensando en que le ocurría a mi hija y unos días más tarde nos llamaron para ir al hospital a la ecografía. Ese día no nos dijeron nada y nos citaron la semana siguiente para los resultados con el traumatólogo. Dicho día llegamos a consulta y tampoco estaba ninguno de los dos anteriores, sino un tercero que, al entrar, como no nos conocía, se puso a leer todo el historial porque no sabía de qué iba el tema. La exploró y nos dijo que él no veía ningún problema y que no entendía porque nos habían dicho que la niña tenía mal la cadera y que con ponerle doble pañal unas semanas sería suficiente, pero para asegurar llamó a otro traumatólogo que estaba en la sala contigua y vino también a verla. La exploró y la movió y demás y también dijo que no le notaba nada raro.

Nos citaron dos días después para volver a verla y decidir si ponerle el arnés y ¡¡sorpresa!!  otro traumatólogo diferente. Este hombre tampoco le notó nada tras la exploración y después de un rato de leer historial y demás, cual es nuestra sorpresa cuando nos dice que, aunque él no le ve nada fuera de lo normal, para asegurar, debíamos ponerle un arnés a la niña durante unos meses. Yo arranqué a llorar porque no daba crédito. No me imaginaba a mi bebe con un arnés tan pequeñita sin poder moverse bien y encima con lo mal que lo estaba pasando con los cólicos (tema que trataré en otra entrada y del que os daré nuestra solución milagrosa). Salí de allí super enfadada por el cachondeo de diagnósticos entre unos y otros.Unos días después nos citaron para ponérselo y madre mía cuando la vi… Os pongo la foto para que os hagáis una idea, aunque quizá algunas de las que estéis leyendo esto hayáis pasado por ello.

Pero lo peor fue que de repente y sin habérnoslo comentado previamente en ninguna cita anterior, tras colocárselo van y nos dicen que son 100 euros. Me quejé porque no nos habían comentado nada sobre esa cantidad y creo que es una información que deben dar, y por escrito, antes de poner el arnés. Fueron unos días horribles porque era difícil la situación. En los cambios de pañal era una desesperación quitar y poner ese trasto y por las noches de madrugaba mientras lloraba con los dichosos cólicos, andar poniéndole el arnés era horrible porque lloraba y se lo quitaba y otra vez a ajustarle las correas etc. …
A los pocos días decidimos ir a un privado a que la viera porque no estábamos nada convencidos con el tema del arnés ya que había habido muchas discrepancias entre médicos. Pedimos cita y fuimos y la vio, miró, masajeó y exploró durante rato largo y nos dijo que la niña estaba perfectamente y que no entendía porque le habían puesto el arnés. Total, que mal hecho o no, pero ese día llegamos a casa y decidimos quitárselo y empezara ponerle el doble pañal hasta la siguiente ecografía que teníamos que hacerle en la seguridad social. El doble pañal le hacía abrir más las piernitas y era mil veces más cómodo obviamente. Aquí quiero aclarar que no estoy aconsejando a nadie que no se haga caso a los médicos, pero es que nosotros en este caso decidimos hacerlo debido a las contradicciones entre especialistas. Dicho esto, pasadas unas semanas fuimos a hacerle la ecografía y al día siguiente nos dijeron que fuéramos a por los resultados. Adivinar… pues sí, otro traumatólogo diferente.

Nos dijo que la ecografía estaba perfecta y que no le pusiéramos más el arnés porque la niña no tenía nada y yo le dije que el arnés se lo había quitado hacia semanas ya y me comentó que claro, que el criterio de cada médico puede variar y que a lo mejor el traumatólogo que decidió ponérselo lo hizo por asegurar… En fin, entiendo que entre compañeros se cubran, pero no se puede jugar con estas cosas y si no lo veían claro, pues que la hubieran visto más especialistas pero ese cachondeo que se trajeron no fue normal. Mirad como será y lo enfadada que me verían, que al día siguiente me llama la jefa del departamento de traumatología del hospital para disculparse por todo y para decirme que entiende mi enfado y que no sabe cómo hubo tan mala coordinación a la hora de asignarme las citas, porque no está de acuerdo en que cada vez me atendiera una persona diferente.A día de hoy mi hija está perfectamente y jamás ha tenido un problema ni una molestia en la cadera. En fin, una vivencia más que contar y que desgraciadamente, no sería la última…

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