CÓLICOS DEL LACTANTE

CÓLICOS DEL LACTANTE

«pues ya veréis cuando tenga cólicos»… esa expresión que tanto habíamos escuchado decir de unos padres a otros y nos sonaba tan a chino hasta que nos tocó. El primer mes y medio desde que nació no hubo problemas por las noches que no fueran los típicos de no dormir o de la alimentación, pero de repente una noche a eso de las 21.00 comenzó a llorar de una manera super desconsolada. Al principio pues hicimos lo que hacemos todos que es mirarle el pañal y asegurarnos de que no tiene hambre y cuando todo eso está bien, es ahí cuando empiezan los nervios. Los primeros minutos se llevan bien pero cuando se convierten en horas ya cambia la cosa… Recuerdo la primera noche que lloró desde las 21:00 de la noche hasta que amanecía, a eso de las 8:00 de la mañana. El desespero era tal que ya no coordinábamos nosotros ni lo que nos decíamos. Y cuando ese patrón se repite durante días es horrible…

Optamos por ir a la farmacia y comprarle los típicos remedios que venden en gotas y en bolitas, de los que no daré marcas porque ya son bien conocidos por todas y no le hicieron absolutamente nada. Otras madres ya me habían dicho que esas cosas no valían para nada, pero claro ante la desesperación pues una se lo compra y lo prueba. También probamos con los baños calientes, con paseos por la noche y hasta compramos saquitos de estos que venden de semillas que se calientan en el microondas y que se supone que relajan los gases abdominales de los bebés. Obviamente fuimos al pediatra y con su escasa simpatía nos dijo literalmente » son unos meses y hay que pasarlo» y se quedó tan a gusto … Como las noches iban a peor y ya es una cosa que se nota porque sales a la calle con unas ojeras que pareces un oso panda, un día una vecina en el ascensor me vio con la nena y me preguntó que tal iba todo. Le comenté que bien pero que las noches estaban siendo un infierno debido a los cólicos y entonces ella me dio la solución. Me dijo que si la habíamos llevado a dar masajes para los cólicos. Nuestra cara fue un poema porque no sabíamos de la existencia de tal cosa y nos dio el teléfono de una clínica donde ella había llevado a su hija. Llamamos y recuerdo que casi supliqué que por favor me dieran la cita cuanto antes de la desesperación que teníamos. A los 2 ó 3 días fuimos y la verdad es que quedamos encantados. El trato fue maravilloso y ella muy simpática con nosotros y muy empática. Le dio un masaje a la niña y nos comentó que esa noche quizá fuera mala aún pero que a partir del segundo día empezaría a remontar y la verdad es que acertó en todo.

La noche esa del masaje fue también bastante durilla, pero una vez pasada, de repente la cosa se calmó muchísimo y la niña empezó a dormir de nuevo ya llorar mucho menos que antes. Fuimos otro día más a la clínica a que le diera una segunda y última sesión de masaje y a partir de ahí volvimos a ser felices jaja. ¡¡¡QUE MARAVILLA!!! Los cólicos se fueron como por arte de magia y las noches volvieron a ser normales. Le he recomendado esta clínica a muchísimas parejas porque quedé tan encantada que merece la pena y, además, si recordáis, es la misma clínica a la que llevamos a la niña por el tema del bulto en el cuello que os comenté en la entrada anterior y quedamos super contentos. También es verdad que hay que tener suerte y dar con una buena profesional como fue nuestro caso porque hay cada sitio… El caso es que pasamos unas semanas terribles, que muchas sabréis de lo que hablo, pero en buenas manos se solucionó un problema de muchas noches en dos días.

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